El secreto

La sal, lo único que se necesita para curar un jamón extraordinario.

Un proceso 100% natural y sin aditivos
Maduramos nuestros jamones mediante un proceso de elaboración tradicional y 100% natural que, durante cinco generaciones, nos ha permitido elaborar un jamón libre de aditivos y conservantes gracias a la curación solamente con sal marina.
Nuestros embutidos ibéricos también siguen un proceso que garantiza una composición libre de aditivos. Piezas singulares que se elaboran con ingredientes naturales como la sal marina, el ajo o el pimentón, para conservar y potenciar ese sabor especial que caracteriza al ibérico artesanal proveniente de animales criados en libertad.

El tiempo

Una curación lenta y controlada en los secaderos naturales más grandes del mundo.

En penumbra y en silencio se emprende una labor donde la sal marina es la única invitada. Aquí no tiene cabida ningún otro aditivo, porque solo la sal entiende el arte de la conservación natural. Blanca y cristalina, solo su pureza es capaz de acompañar al sabor del jamón ibérico.
Con la maduración en secaderos naturales comienza un proceso Iargo, paciente, vigilante… donde jamones, paletillas y embutidos van adquiriendo su equilibrio. Aunque cada instante anuncia nuevas maravillas, se necesitan años de armonía para convertir cada pieza en una obra maestra.

Las fases del proceso de curación

Salazón

El inicio de todo el proceso, el secreto de una simbiosis entre el jamón y la sal marina para deshidratar cada pieza de forma natural, sin aditivos ni conservantes.

Post salado

Un equilibrio entre temperatura y humedad para que la sal se introduzca lentamente en cada pieza, iniciando un proceso que, con el tiempo, culminará en un ejemplar irrepetible.

Secaderos naturales

El más largo y delicado proceso se crea en nuestros secaderos naturales, donde el jamón sufre las variaciones climáticas de las cuatro estaciones con un sistema artesano -tan ‘simple’ como abrir y cerrar ventanas- que hace única a cada pieza.

Bodega

Y la magia del tiempo surge en bodega. Una fase lenta, bajo tierra, con condiciones naturales más estables para que adquiera sus propiedades tan características de sabor, olor, color y textura.

Scroll al inicio